LA DEPRESIÓN EN LA ADOLESCENCIA Y SUS MANIFESTACIONES

LA DEPRESIÓN EN LA ADOLESCENCIA Y SUS MANIFESTACIONES

La adolescencia es un periodo fundamental en la vida de cualquier ser humano. En esta etapa se renuncia a la infancia para acercarse a la madurez y con ello, la consolidación de una identidad adulta. No obstante, también es un periodo de vulnerabilidad. Algunos adolescentes pueden correr el riesgo de desarrollar afectaciones emocionales, como los trastornos alimenticios, problemas de consumo de sustancias y una de las afectaciones más comunes de nuestros tiempos: la depresión.

¿Cómo podemos discriminar los síntomas de un episodio depresivo de los cambios de humor típicos de la adolescencia? ¿Cuándo buscar ayuda? ¿A dónde acudir? 

En este artículo describiremos que acontece en la adolescencia normal, como podemos identificar si un adolescente se encuentra deprimido y algunas recomendaciones generales. Pero primero, debemos empezar por definir qué es la adolescencia.

El periodo adolescente

No hay un común acuerdo de a qué edad se comienza la adolescencia y menos aún, cuando termina. Algunas perspectivas ubican el inicio entre los 12 o 13 años, que es cuando suelen comenzar algunos cambios físicos. En cuanto la finalización de la misma es debatible. Se toman en cuenta el contexto sociocultural para determinar la terminación de la adolescencia. Por poner un ejemplo, si bien, un joven de 18 años ya ha pasado los cambios físicos propios de este periodo, no podemos hablar de una persona completamente adulta, si este todavía estudia y depende económicamente de sus padres. En ese sentido, la adolescencia puede extenderse unos años más. Hablamos de que el contexto socioeconómico juega un papel relevante, porque las condiciones de empleo… o desempleo, pueden dificultar esa independencia de la que goza un adulto en pleno derecho.

También es cierto que además de la independencia económica y la edad, hay otros elementos que configuran una identidad adulta. En ese sentido, no sorprende que muchos adultos tengan actitudes adolescentes; no tener un proyecto de vida; depender emocionalmente de forma excesiva de otros; no tener claro qué tipo de relación de pareja desean tener, entre otros ejemplos.

La adolescencia es aquel periodo en el cual se presentan una serie de cambios corporales. Los cambios físicos son bien conocidos; el desarrollo de los órganos sexuales, (cambios primarios), así como la modificación en el timbre de voz o la aparición de vello (cambios secundarios).

En cuanto a los cambios psicológicos, desde una perspectiva psicoanalítica, los adolescentes tienen que renunciar a la infancia para aproximarse a la adultez. Esta renuncia implica elaborar tres duelos; la pérdida del cuerpo infantil, la pérdida de la identidad infantil, y la de los padres de la infancia.

El adolescente tiene que lidiar con que ese cuerpo de niño con el que estaba tan familiarizado, empieza a modificarse sin que tengan control sobre el mismo. Renunciar al cuerpo infantil implica aceptar este nuevo cuerpo sexuado.

La identidad infantil le permitía permanecer en un mundo sin demasiadas preocupaciones. Con hacer la tarea y colaborar con algunas cosas en casa era suficiente. Ahora se le demanda que tome más responsabilidades, que empiece a pensar en su futuro.

Además, el adolescente tiene que hacer el duelo por los padres de la infancia. Los padres cuando uno es niño/a, son esas figuras que todo lo pueden y que todo lo saben. Son aquellas personas que se encargan de resolver casi todos nuestros problemas. Al crecer, nos percatamos que también tienen defectos, que no lo saben todo, que también pueden sentirse perdidos o inseguros. Digamos que “se caen del pedestal” donde los teníamos ubicados en la infancia.

Por todo lo que tiene que lidiar un adolescente, este es un periodo de crisis, que vendrá acompañado de conductas o actitudes muy diferentes a las de un/a niño/a. Solo por poner algunos ejemplos, podemos encontrarnos con cambios de humor, irritabilidad, cierta pasividad para algunas actividades, rebeldía y el cuestionamiento de reglas. Ahora el adolescente no se encuentra tan interesado en pasar todo el fin de semana con sus padres o su familia, prefiere la compañía de sus propios amigos, de personas de su edad con las que se puede sentir más comprendido.

La depresión

La depresión es un trastorno, es decir, un conjunto de signos y síntomas que afectan negativamente la vida de quien la padece. Entre los síntomas de esta afección encontramos los siguientes:

  • Tristeza o irritabilidad.
  • Falta de motivación, incluso en las actividades placenteras.
  • Alteraciones del sueño y la alimentación.
  • Baja autoestima, reproches y sentimientos de culpa intensos.
  • Problemas de concentración.
  • Sensación de enlentecimiento o por el contrario agitación.
  • En depresiones más agudas; pensamientos de muerte o intentos suicidas.

La depresión en la adolescencia

Si bien, la irritabilidad y otras manifestaciones de la depresión también pueden presentarse en la adolescencia ¿cómo diferenciar la adolescencia normal de los síntomas depresivos?

Una forma de distinguir entre ambos es el lapso de tiempo y la agudeza (o gravedad) de tales manifestaciones. Es normal que el adolescente por momentos se encuentre irritado o prefiera estar solo, pero por momentos queremos decir, un par de horas, quizás un par de días si está pasando por algún evento difícil.

En contraste, lo característico de la depresión sería una tristeza o irritabilidad casi todo el día, durante muchos días, por ejemplo, una semana. Que el adolescente se aísle a tal punto de que no salga de su habitación en lo absoluto o pocas veces. Que este aislamiento le haga perder amigos o que le impida hacer nuevos o tener vida social.

Que el adolescente tenga conductas de riesgo o se ponga propositivamente en peligro. Que tenga pensamientos o expresiones del tipo “mi familia estaría mejor sin mi” “no tiene sentido la vida” o similares.

Por rebeldía o el deseo de regresar a la infancia, en la adolescencia normal, se pueden esperar algunos problemas escolares o falta de motivación para tomar más responsabilidades. En cambio, en la depresión hay una completa falta de interés por el mundo exterior, es decir, la escuela, las salidas con los amigos, los intereses románticos, la familia, los hobbies, etc. 

¿Cómo actuar?

La depresión si bien, es un asunto complejo, puede ser atendida por medio de psicoterapia y en algunos casos, tratamiento psiquiátrico.

¿Cómo ayudar y acercarnos al adolescente que se encuentra deprimido?  Para empezar, abrir el dialogo. Con ello nos referimos a expresar nuestras preocupaciones con el/la adolescente; indicarle que lo vemos aislado, que los percibimos triste, que lo notamos muy poco motivado. No conviene regañar al adolescente por deprimirse. La depresión no es algo que se resuelva con voluntad, con decirle que “le tiene que echar ganas”. Es un trastorno y eso requiere ayuda profesional.

Hay que explicarle al adolescente que se tiene y que se va buscar ayuda, que tendrá que acudir con un profesional, por ejemplo, un psicoterapeuta. Se le puede explicar que no es que este loco/a, si no que más bien, tiene un problema de salud y que necesita ayuda especializada.

Se puede involucrar al adolescente para que pueda elegir el psicoterapeuta con el que quiera acudir. Si se siente más cómodo con un terapeuta joven o uno más grande. Si se sentiría más en confianza con un psicoterapeuta hombre o mujer.

En casos de urgencia esto es, que el adolescente atente contra su vida, no se le puede dejar solo. Si intentó suicidarse, conviene llevarlo cuanto antes a una institución psiquiátrica que atienda estas emergencias, para que valoren su estado y de ser necesario, internarlo para evitar que ponga su vida en riesgo.

En CENIP contamos con psicoterapeutas altamente capacitados para realizar una evaluación psicológica adecuada y determinar el mejor tratamiento para la depresión u otra afección emocional.

Si te encuentras preocupado/a o sospechas de que tu hijo/a o cualquier familiar se encuentra deprimido, no dudes en contactarnos. En CENIP, podemos ofrecerte la ayuda psicoterapéutica para atender este problema.

Referencias bibliográficas

Aberastury, A. y Knobel, M. (1988) La adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico. México: Paidós.

Knobel, J. (2015) Mi hijo es un adolescente. España: Ediciones B.

American Psychiatric Association (2014) Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5). México: Editorial Médica Panamericana.

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