¿Qué es la supervisión en Psicología y por qué es importante?

El formarse como psicoterapeuta, requiere de la presencia de tres ingredientes fundamentales. El aprendizaje de la teoría del enfoque a utilizar; cognitivo conductual; psicoanálisis/psicodinámico; Gestalt; sistémico; etc. La puesta en práctica de esa teoría y de sus técnicas en el consultorio y la supervisión de casos. Empecemos por definir qué es esta última.

La supervisión de casos

En el ámbito de la psicoterapia, la supervisión es aquel espacio de formación del terapeuta, donde presenta los casos de su práctica a otro psicoterapeuta, con mayor experiencia o grado de formación, quien le compartirá su opinión sobre el caso y sugerirá una serie de posibles intervenciones que favorecerán el tratamiento del paciente.

La supervisión puede hacerse de uno a uno; el supervisando, es decir, el/la psicoterapeuta que presenta y describe su caso y la figura del supervisor, que se encargará de proveer retroalimentación al primero.

No obstante, también hay supervisiones, donde diferentes terapeutas presentan sus casos y un solo supervisor o más se hacen cargo de ofrecer esa retroalimentación.

En general, los programas de formación en psicoterapia, como lo son las maestrías suelen tener incluidos los espacios de supervisión. También así los diplomados, pero no todos. De ser el caso, se recomienda para contar con la mejor formación posible, buscar un espacio de supervisión.

¿Para qué sirve la supervisión de casos?

La supervisión de casos tiene muy importantes funciones. Una de ellas es, ayudar al terapeuta en formación a entrenarse y a pulir su técnica en un enfoque particular. Pensemos, por ejemplo, en una terapeuta que se está capacitando en la terapia cognitivo conductual. Podrá leer y estudiar mucho la teoría y las técnicas, pero quizás, cuando se encuentra frente a frente con sus pacientes, no implementa las intervenciones de la mejor manera. Quizás hace uso de herramientas que no son propias del enfoque en el que se está formando. Puede ser que cometa algunos errores técnicos (cosa normal y más aún cuando se está aprendiendo). O puede ser que, si bien tuvo una buena intervención, esta puede mejorar aún más. Si en este escenario que imaginamos, la terapeuta no cuenta con un espacio de supervisión, es muy probable que no se percate de los fallos en su técnica. Más aún, puede que los errores de los que no este consciente, los siga repitiendo una y otra vez en su práctica clínica.

Si con este mismo ejemplo, pensamos que la terapeuta asiste a supervisión, él o la supervisora podrá hacerle saber los fallos en sus intervenciones, lo cual beneficiará la práctica clínica de la terapeuta y con ello a los pacientes que acuden a su consulta.

El supervisor no es solo una figura que se encarga de encontrar errores. También es aquel que puede reforzar aquellas intervenciones que el terapeuta logra ejecutar de manera adecuada. Le ayuda a que se tenga en cuenta tanto las áreas de oportunidad, como otras en donde se desenvuelve con pericia e inteligencia.

Por ello, el espacio de supervisión es tan importante. Es en este lugar que el terapeuta aprende de forma muy cercana la técnica psicoterapéutica.

Muchas veces la formación teórica por muy buena que pueda ser, no es suficiente para dominar la práctica clínica. Es necesaria la figura del supervisor para que nos señale esos puntos ciegos, para afinar nuestro ojo clínico y con ello, le demos la atención de calidad que merecen todas las personas que acuden a nuestros consultorios.

La supervisión de casos no solo mejora el tratamiento que reciben las y los pacientes, también es un espacio donde el o la terapeuta aprende de forma cercana la técnica psicoterapéutica, fortalece su práctica y cuida su propia salud emocional.

En CENIP estamos para acompañarte en supervisar tus casos. Porque también quienes cuidan, merecen ser cuidados.

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